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Laura Barrera Iglio

30 mayo, 2015

Yo no quería reír mejor, quería reír contigo

Cuantas historias de amor que quedaron a medias desearías revivir o al menos saber “que hubiese pasado si”, cuantas cosas te quedaron en la mente y te encantaría decirlas así ya no sea el momento; toda esa molestia interna también es un alivio que quieras o no, te hace sentir segura, el momento exacto en el que decidiste alejarte realmente de esa persona tóxica, no haberle dicho todas las cosas en la cara e ignorar las llamadas fue lo que te llevó a otra dirección, saliste del circulo vicioso.

Se lee fácil: romper y comenzar de nuevo, estas palabras no explican todas las veces que volviste y prometiste que no lo harías, todos los mensajes que definitivamente estuvieron demás y las eternas noches sin poder dormir pensando que todo fue tu culpa, sientes tristeza, impotencia, miedo de ese “nunca más” que tanto le dijiste y luego llega nuestro mejor amigo: el tiempo, sana las heridas, te aconseja, te hace cometer más errores con nuevas personas hasta que nuevamente te siente fuerte, alegre y lista para seguir adelante.

Ahora que te sientes bien vuelves a cambiar la perspectiva, ya no te resulta tan malo y empiezas a reconocer tu errores, quizás le dices alguna de las cosas que le querías decir en el pasado pero ya el dolor pasó y aunque te debilitas un poco levantas la mirada porque dos personas que se hicieron tanto daño no pueden estar juntas, cuando llegas a esa conclusión vuelves a sonreír, en esta ambivalencia infinita un día de la nada llega una persona y terminas de cerrar ese libro para comenzar uno nuevo.

– Lo importante es reír contigo misma para luego compartir cada sonrisa-

Es una historia simple que todos vivimos, con diferentes matices, pero con los mismos sentimientos que van y viene, eso es ambivalencia pero cuando la conoces bien y la identificas en cada situación puedes flotar por encima de ella, convirtiéndola en una balanza. Si puedes analizar dejando a un lado al corazón seguro vas a ahorrarte muchos malos ratos.

Laura Barrera Iglio

29 mayo, 2015

Siempre Ambivalencia

Toda la vida me he estado debatiendo entre dos cosas, dos personas, dos sentimientos… Contrario a lo que pueden considerar como indecisión a mi me ha dado perspectiva, he tomado las decisiones correctas, algunas veces las más dolorosas pero siempre me ha dado todos los puntos de vista de cada situación por tonta que sea, entonces un día en un buen libro apareció esta palabra que resume la vida y su natural inconformidad: Ambivalencia, ella está en el medio, es el ‘pero’ en todo lo que amamos u odiamos y le da sentido a lo que sentimos.

Ella es la duda pero si la tomas en serio también es la respuesta, ella solo quiere que pienses un poco más que no te quedes con la primera idea, quizás después de estudiar tus opciones la primera siempre fue la correcta pero te aseguro que en el camino aprendiste alguna cosa nueva.
¿Qué ves en esta imagen? Puedes ver la belleza de la flor o la profundidad del fondo, la imperfección de cada hoja o el miedo que nos da la oscuridad, los colores que le falta, lo admirable de la naturaleza, tal vez como se ve imponente una simple flor en medio de la noche; o quizás luego de que conozcas a fondo la ambivalencia puedas ver todas estas respuestas en cada cosa donde te detengas.
Laura Barrera Iglio.
(Imagen tomada de Google)