Hablemos de la ansiedad…

La ansiedad ha dejado de ser un tabú, todos aceptamos que hemos sufrido episodios fuertes de ansiedad al menos una vez en la vida, incluso, hay personas que se han colocado la etiqueta de persona ansiosa para justificarse. Hablamos con normalidad de la ansiedad, vemos en todas partes información de lo que no debes decirle a una persona ansiosa, consejos para controlarla, etc, pero nada parece funcionar, la ansiedad no se va y estamos cansados de luchar contra ella, ¿de verdad luchamos? ¿Luchar es la solución? ¿Nos hemos detenido a pensar en qué nos está diciendo la ansiedad?

Este fin de semana tuve una conversación interesante sobre la ansiedad; esta persona estaba hablando de su trabajo y se quejaba del nivel de estrés que maneja, de las horas extras y de sus compañeros, también se quejaba del poco tiempo que tiene para hacer sus cosas, del poco ejercicio que hace, lo mal que come y de la soledad, en un punto de la conversación me dice ¨Hay momentos en los que no puedo controlar la ansiedad, me sobrepasa. El problema de todo es que sufro de ansiedad ̈… Deje que se desahogara y entonces confronté ¨¿Y qué haces para gestionar la ansiedad o para acercarte a hacer todo lo que quieres? ̈. No hubo respuesta.

La ansiedad NO va a disminuir con quejas y lamentos, tampoco con la empatía de otras personas.

Le decía a esta persona que probablemente estaba evadiendo muchas emociones/situaciones y lo reconoció, me dijo que tenía demasiadas cosas guardadas que nunca había hablado con nadie porque no tenía con quien hablar. Podríamos analizar sus palabras y concluir que se trata de una excusa, pero no es tan sencillo, esta persona realmente siente incapacidad para abrirse a la vulnerabilidad. En estos casos, se necesita un acompañamiento más comprensivo y lento, sin dejar de confrontar claro.

 

Cada persona es un mundo, igualmente los motivos de su ansiedad y la manera de gestionarlos, pero quiero dejarles tres de cosas que he comprobado que siempre alivian:

-Aprender a respirar: la respiración es la herramienta estrella para gestionar la ansiedad. Esto lo podemos hablar más a fondo, pero puedes practicar hacer respiraciones conscientes y profundas a lo largo del día y sobre todo cuando sientas tensión.
-Dedícate 5 minutos: Diariamente, dedica 5min para hacer algo que disfrutes en soledad, suena fácil, pero comprometernos con nosotros mismos cuando sufrimos de ansiedad es una tarea titánica, básicamente porque las cosas pendientes parecen ser más importantes.

-Haz lo que sabes que puede ayudarte: siempre, siempre, siempre hay algo en nuestra mente que sabemos que nos ayudaría a sentirnos mejor, al menos un poco, pero la resistencia, el perfeccionismo y las excusas no nos dejan, ¿qué es eso que puede ayudarte? Empieza a aplicarlo aunque no sea en el tiempo y la forma que querías, empieza.

 

Y como extra, te invito a que reserves una Conversación terapéutica si en algún momento te ha llamado la atención. Probar algo nuevo da miedo, entiendo, pero ¿Y si te saca de donde estás? Las Conversaciones terapéuticas no requieren un compromiso rígido ni número de sesiones específicas.
Vamos a tu ritmo, pero vamos, sal del estancamiento.

 

 

Laura Barrera Iglio

 

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