Aterrizo en mi ciudad y siento la humedad junto a su sol inclemente; sonrío. También noto un aire diferente, una mezcla entre paz y cansancio; se nota que Venezuela ha recuperado su libertad.

Todo mi ser se estremece, estoy esperando mis maletas, esas mismas maletas que empaqué con la ilusión de un futuro mejor y mucha tristeza, hoy las espero sonriente porque ese futuro mejor ha llegado.

Los aeropuertos del país abarrotados de gente, estamos llegando a re-construir Venezuela. Lágrimas, al fin de felicidad, inundan al país porque las familias se reencuentran.

Venezuela me recibe alegre, con mi familia y mis amigos, mi comida favorita, mis calles, mi gente. Tantas historias, tantos lugares que visité, tantas personas que conocí, ya quiero salir y contarles todo, menos mal que tengo un “para siempre” por delante.

He vuelto a Venezuela, en mis sueños, en mi mente y en mis letras. Cómo dueles Venezuela, que sigues siendo el viaje que aún no he hecho.

 

Laura Barrera Iglio