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Palabras

25 junio, 2015

¿Qué ves cuando cierras los ojos?

Es que pasan días, meses y hasta años donde no cerramos los ojos más que por reflejo o para dormir, es muy difícil cerrar los ojos para hablarnos internamente; el trabajo, los estudios, los hijos, lo que sea es una buena excusa para no encerrarnos en nosotros mismos.

Tal vez dediques tiempo para cuidarte o practicar tus pasatiempos favoritos pero, ¿alguna de esas cosas responde tus preguntas?

No quiero hablar de felicidad porque en mi opinión es algo de momentos, lo que todos realmente anhelamos es tranquilidad, poder sentarte de vez en cuando a disfrutar los errores, la nostalgia y las cosas buenas que vas consiguiendo en el camino. No confundas la tranquilidad con ese estado “lelo” de ver la tele por horas, reírte o entretenerte con un libro; y lo sé, no es fácil concentrarte pero intenta desmenuzar tus pensamientos y analizar tus miedos, entonces te pregunto: si murieras mañana ¿estarías conforme con la vida que dejas?

La última conversación que tuvieron, el próximo paso, los sueños que cumpliste y los que no, todas las cosas que no comiste por cuidar la figura, las veces que no te atreviste, el orgullo que te alejo de esa persona, las ganas de volver a abrazarlo(a), los lugares que no conociste, las vidas que alegraste y las peleas que no perdonaste; todas estas interrogantes están justo al cerrar los ojos. Ningún “guía espiritual”, horóscopo o religión va a darte la certeza que buscas. Solo tú.

-Es trillado pero es así, todas las respuestas las tienes tú-

Muchas veces leí “la fuerza está dentro de ti” pero me frustraba porque nadie te dice como encontrarla, es tan fácil hablar sin siquiera tener experiencia. Y peor aún: intentar encontrar tus propias respuestas en las palabras de otra persona. Yo te digo que no hay una fórmula mágica, ni una voz interna que sea directa, se trata de dedicarte tiempo y de respirar sintiendo cada parte de tu cuerpo, luego dentro de ese huracán de pensamientos que no para, podrás escuchar el susurro de palabras para armar el rompecabezas, no creas que tienes a alguien dentro que te dicta los pasos a seguir. Se trata de intentarlo hasta el cansancio, ante ti misma no puedes rendirte.

Entonces cuando al fin te decides a cerrar los ojos ¿Qué ves? Tal vez una infinidad de recuerdos que te derrumban, o ves lo fuerte que has sido a lo largo de los años, ves lo que no hiciste, o ves que fue mejor abstenerse y caminar por otro camino. Puedes ver una sola cosa o verlas todas pero depende del tiempo que te dediques, si ves cosas que no te gustan puedes sanar esas heridas y si ves todo lo bueno puedes recargarte de energía. La ambivalencia va hacia una situación, la ambivalencia está dentro de cada uno.

Laura Barrera Iglio

18 junio, 2015

El miedo: ¿Te paraliza o te mueve?

Si te has quedado en una relación donde no eres feliz, trabajas en algo que no te gusta, no das tu opinión para evitar confrontación, estas estancada(o) en un país sin oportunidad, prometes comenzar la dieta cada lunes y nada, te sientes mal al verte en el espejo pero no haces algo al respecto, algunas veces dejas de hacer cosas o al contrario, haces cosas porque te pueden juzgar: bienvenidos a la famosa “zona cómoda”.

Esta zona cómoda es un estado de parálisis emocional, donde quieres demasiadas cosas pero no puedes alcanzar ninguna, se siente desesperación porque quieres tanto cierta ‘cosa’ que la ves muy lejana. Te hablan, te aconsejan, hasta te pelean creyendo que con palabras saldrás, claro que valoras lo que dicen pero seamos sinceros ¡no es la manera! Esto va mucho más profundo, los sentimientos no se pueden dominar y necesitas mucha determinación para salir de ahí. En resumen, es miedo a ser exitoso (en el ámbito de tu vida que decidas).

-También por miedo nos han controlado o hemos controlado-

Al miedo le han dado tantos nombres, tantos disfraces, justificamos e inventamos infinidad de razones para no aceptar nuestros miedos. Preferimos vivir anhelando,  hasta envidiando que enfrentarnos a nosotros mismos y luchar por los que queremos ¿Por qué? Una de las razones es que desde niños nos educan con miedo, cosa que afecta nuestra seguridad, para que lo entiendas mejor: “si no comes llamo a papá”, “pórtate bien o llamo al policía”, “haz la tarea o no vas al parque” estos pequeños ejemplos que nos parecen comunes pero en nuestro inconsciente suman y agregándole otras situaciones a lo largo de nuestra vida nos va cohibiendo cada vez más, estarás pensando que exagero pero analízalo en perspectiva, de todas maneras el problema no está ahí, el problema se crea cuando no incentivamos nuestra seguridad o nuestra autoestima, comenzamos a movernos como nos dictan otras personas, la iglesia, la sociedad no porque queremos si no porque tememos.

Si te dan miedo las alturas, sube a una azotea; si lo(a) extrañas, llámalo(a); si quieres bajar de peso, come mejor y haz ejercicio ¡enfréntate! Que el peor error que puedes cometer es no intentarlo.

-Si te esfuerzas para conseguirlo, vas a valorarlo mucho más-

Una vez que comiences a trabajar en ti para alcanzar objetivos cuidado con la ambivalencia, si algo nos caracteriza a los seres humanos es la falta de paciencia, entonces comienzas con mucha motivación pero hay días que sientes que no lo lograrás, recargas las energías y luego caes en depresión, te amas y te odias pero te lo digo que es natural mientras mantengas la constancia.

Cuando superes tu primera batalla contra el miedo te aseguro que dejarás de paralizarte por él ¡ahora será al contrario! Querrás librar todas las batallas contra esos miedos absurdos que tú misma(o) te inventaste. Entonces el miedo deja de ser miedo, ya no te paraliza, ahora te empuja.

Laura Barrera Iglio

10 junio, 2015

La soledad y su silencio

Hablan de soledad como algo oscuro, malo, triste. Música a todo volumen, una siesta, películas, amigos y hasta leen libros para no “sentirse solos”, este sentimiento es la incapacidad de escucharnos a nosotros mismo, es que si te molesta estar solo, te molesta estar contigo y eso no puede estar bien. ¿Qué tiene de malo mirar el techo y dejar fluir los pensamientos-sentimientos? Se lee fácil pero ¿tú puedes hacerlo?

Hay personas que piensan en la soledad como un castigo, el desespero los invade hasta se llegan a culpar preguntándose ¿qué están haciendo mal? ¿Por qué están solos? O ¿Por qué no los quieren? La respuesta es sencilla: no se quieren a sí mismos (consciente o inconscientemente de ello), y como todo es la vida es una cadena al no quererte a ti mismo, no te puede querer otra persona (refiriéndome a pareja).

En soledad se descubren tantas cosas que luego, cuando pasa el dolor, te resulta maravilloso; en soledad aprendes a conocerte, te planteas metas con estrategias, puedes diferenciar si es amor real o pasajero, comienzas a quererte no por lo que ves en el espejo si no por lo que tienes dentro, logras tantas cosas y lo más importante: en soledad perdonas y te perdonas.

El ruido del día a día te consume, por eso la rutina cansa; el silencio también habla, en el silencio escuchas a gritos tus pensamientos, en silencio no puedes escapar de las cosas que evades, no es casualidad que en las noches justo antes de dormir llegan los sentimientos más fuertes, es el único momento que tiene tu voz interior para hablarte.

-Tú decides, la soledad oscura o la soledad que ilumina, el desespero o la calma-

Dos perspectivas, demasiados sentimientos y tu estabilidad en juego. Puedes seguir pensando que alguna día dejaras de estar sola(o), o puedes convencerte que tu compañía es la única que necesitas para conseguir lo que quieres, el resto de las personas solo estarán de paso en tu vida.

Si decides escucharte, la ambivalencia en este caso será muy fuerte, algunos días estarás en paz contigo, otros días no soportarás tener la mente tan inquieta, sonreirás y llorarás, extrañarás más de la cuenta a personas que no tienes cerca, estarás alegre pero también sin ánimos, el sube y baja emocional te afectará en todos los sentidos pero te aseguro que vas a crecer y una vez que la domines el miedo a la soledad no se volverá a asomar por tu camino.

Laura Barrera Iglio.

Ilustración por: Oriana Velez