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reflexiones

9 diciembre, 2019

Noches oscuras

Noches oscuras y una cuerda por donde camino sin saber a dónde va, avanzo sin mucho equilibrio ni seguridad. Intento no caer pero resbalo, me paralizo, en esta parte del camino no sé si rendirme o continuar.

El miedo se apodera de todo el escenario, no sé cuánto falta para llegar y mis pies están cansados de andar, ¿vas a estar tú al final?
Ahora resulta que me vendan los ojos, más oscuridad. He hecho tantas cosas mal que no puedo mirar atrás, pague las facturas y comprendí que nada pasa porque sí. Contigo entendí que lo planeado nunca sale igual, que besos en el baño pueden ser tanto pesadilla como realidad, solo quiero encontrarte ahí, en el sueño de siempre, del que no quiero salir.

Una voz que no escucho me calma, me dice que camine y no trate de adivinar, pero ¿confiar en quién? Sé que saldría adelante sin ti. Pero no quiero.

Días interminables mientras me muerdo la lengua para no dañar lo poco (que es mucho) que conseguimos lograr. Quiero escuchar una conclusión trascendental, el problema es no saber esperar.
Noches oscuras y una cuerda por donde camino sin saber a dónde va, avanzo sin mucho equilibrio ni seguridad. Intento no caer pero resbalo, me paralizo, en esta parte del camino no sé si rendirme o continuar.
El miedo se apodera de todo el escenario, no sé cuánto falta para llegar y mis pies están cansados de andar, ¿vas a estar tú al final?
Ahora resulta que me vendan los ojos, más oscuridad. He hecho tantas cosas mal que no puedo mirar atrás, pague las facturas y comprendí que nada pasa porque sí. Contigo entendí que lo planeado nunca sale igual, que besos en el baño pueden ser tanto pesadilla como realidad, solo quiero encontrarte ahí, en el sueño de siempre, del que no quiero salir.
Una voz que no escucho me calma, me dice que camine y no trate de adivinar, pero ¿confiar en quién? Sé que saldría adelante sin ti. Pero no quiero.
Días interminables mientras me muerdo la lengua para no dañar lo poco (que es mucho) que conseguimos lograr. Quiero escuchar una conclusión trascendental, el problema es no saber esperar.
Esta vez no sé cómo actuar, supongo que seguir caminando hasta salir de la oscuridad.

Laura Barrera Iglio

4 diciembre, 2019

El primer día de mi vida sin ti

El primer día de mi vida sin ti, no sabía cómo sentirme, qué pensar o cuándo iba dejar de caminar de un lado a otro. Todo era incertidumbre.

Bastó con que te fueras, para darme cuenta de que me había acostumbrado a ti y a tu nube negra, me había acurrucado con el malestar… y lo estaba disfrutando. Apenas te fuiste, te extrañé porque el amor propio es un ingrato, que se acostumbra a lo que sea, sin importar el daño que nos pueda hacer.
Tengo que reconocer, que aunque yo fui quien decidió echarte de mi vida, muchas veces he querido ir a buscarte porque eras el único lugar donde me sentía comprendida. El entendimiento era lo único que me llenaba. Todo lo demás fallaba.

Ha pasado tiempo, y todavía tengo momentos de crisis en lo que quiero volver a ti, querida frustración. Porque todo era más fácil cuando nos quejábamos juntas y pataleábamos las injusticias. Pero, ha sido una relación agotadora por eso no vuelvo.
Me refugié en una amiga, cuando no podía más, porque sí, pasa que se nos acaban las fuerzas y las ganas de seguir luchando. Es allí, donde las verdaderas amistades, pelean por nosotras.

«Vuelve a ser tú», me dijo el espejo. Y mi cuerpo se estremeció.

Volver a ser yo, sonaba como un imposible, principalmente porque de tanto perderme, ya no sabía quién era. ¿Y si yo no lo sabía, quién más podía saberlo?

Así que decidí que iba a soltarte por completo para enfocarme en mí, allí me encontré. Pequeña, asustada y rota pero me encontré. O mejor dicho, me vi.

Y empezó, mi nueva vida sin ti.

Laura Barrera Iglio

1 julio, 2019

Lo sabía

Todo se derrumbaba, y yo lo sabía… en el fondo. Sabía que iba a derrumbarse porque algo no se sentía bien, sabía que la paz estaba lejos de mí, sabía que quería cambios. Pero no sabía que esta vez, el problema no era yo, sino él.

 

Buscaba dentro de mí la manera de crecer, cambiar, mejorar para estar a la altura, para que esta relación no fuera un fracaso. Y sin duda crecí, cambié y mejoré pero no fue suficiente mi esfuerzo. Fracasó. Tarde me di cuenta que había hecho todo por las razones equivocadas. Lo hice todo por él.

Lo que más arde por dentro es saber que él sí hizo todo por las razones correctas, pensando en su conveniencia, poniéndose como prioridad. Me utilizó. Yo me dejé utilizar. Es un monstruo pero es fiel a sí mismo.

 

Tal vez, haya venido a mi vida a enseñarme, de la manera más dura, que si yo no me pongo como prioridad, nadie más va a hacerlo. Yo quise ser su musa, su risa y su centro pero él ya tenía todo eso porque se tenía así mismo.

¨No había necesidad de que me hiciera tanto daño¨, es la frase que hace bucle en mi cabeza pero probablemente sí era necesario. No me valieron las advertencias ni las señales… probablemente tenía que ser así de duro y oscuro.

Porque darme cuenta de lo que hizo, fue como armar un rompecabezas de años en segundos.

Viví a través de sus ojos, sin darme cuenta que desde los míos la vida se ve mucho mejor. Estoy temblando de miedo pero ya no quiero esconderme. Ni cerrar los ojos.

 

Lo sabía, y siempre lo he sabido, que todo termina, pasa o cambia. Menos yo. Eso apenas lo estoy descubriendo pero ahora que lo sé quiero quererme porque soy lo único permanente.